lunes, 8 de agosto de 2011

PARA AYUDAR A NUESTRA MEMORIA





Recordemos que:

- Es diferente la pérdida de memoria asociada al normal envejecimiento (el olvido benigno) de la derivada de las enfermedades cerebrales (demencias).
- Debemos rechazar la creencia de que el paso de los años conlleva ineludiblemente deterioro mental. La pérdida de facultades mentales debe ser motivo de consulta médica.
- La memoria no es una capacidad unitaria. Hay tipos o almacenes de memoria diferenciados. El aprendizaje y el recuerdo se desarrollan en tres fases.




Lo primero es registrar la información (para lo cual necesitamos prestar atención y percibir correctamente). En segundo lugar debemos almacenar y retener adecuadamente dicha información; la organización, la asociación, la repetición y la visualización son estrategias que mejoran la retención. Y finalmente deberemos recuperar la información almacenada en un momento determinado




Algunos consejos:
- Es imprescindible mantener activo el cerebro realizando ejercicio intelectual.
- Conviene utilizar estrategias para mejorar el aprendizaje de nuevas cosas y favorecer el recuerdo.
- Deberemos prestar atención a lo que hacemos evitando que las acciones cotidianas se vuelvan rutinarias o automáticas.
- El interés y la motivación son necesarios para aprender y recordar.
- También es importante lograr el bienestar psicológico. La ansiedad y la depresión inciden en un peor funcionamiento de la memoria.
- El aprender una técnica de relajación ayuda a controlar la ansiedad que generan los nuevos aprendizajes y la posibilidad del error.
- No pretender tener ningún olvido o equivocación. El querer ser perfecto y rápido sólo genera ansiedad. Con los años el cerebro sigue funcionando bien pero necesita más tiempo para actuar.
- Preocuparse por mantener un buen estado físico estableciendo hábitos saludables.